En tu empresa, ¿eres trabajador o persona?

01/12/2012

trabajador o empleado
En las últimas páginas del gran libro que no me cansaré de recomendar Conecta! de Pepe Tomé, el autor plantea este interesante debate a los lectores: ¿somos trabajadores o personas? Es una cuestión que merece mucha más reflexión de la que a primera vista parecería si nos la hiciesen a cualquiera de nosotros.

Muchas de las organizaciones actuales siguen ancladas en pensamientos pasados y sin intención de adaptación al nuevo escenario económico, empresarial y tecnológico. La valoración de sus empleados se limita al cumplimiento de sus funciones y horarios, y a no dar problemas. Buscan “robots” que no den mucho la lata y que sepan sobretodo obedecer a sus superiores, aún sabiendo en numerosas ocasiones que estos mismos robots desempeñarían estos altos cargos con una mayor eficacia que ellos.

Y ésto es malo, muy malo para ambas partes. Las empresas están desperdiciando y tirando por la borda un infinito potencial que tienen a su disposición desaprovechándolo indiscriminadamente. Los trabajadores, por su parte, se ven cohibidos, frustrados, ausentes de motivación y de autorrealización, son tratados como tuercas o tornillos iguales a cualquier otro.

Lo verdaderamente perjudicial de esta técnica del robot es que el robot es fácilmente sustituible. “Seguro que hay muchos más que saben hacer lo mismo que tú haces para mi a diario”. No nos damos cuenta, pero nos están privando de lo que nos hace distintos: nuestra creatividad. Aquella que nos hace únicos. Muchos poseerán el mismo título universitario que yo, muchos tendrán mis conocimientos de idiomas, muchos sabrán hacer lo que yo hago pero nadie, excepto yo mismo, sabe lo que existe en el interior de mi cabeza y las ideas que de ahí pueden surgir. No permitamos por favor que nos roben este privilegio.

No caigamos en la trampa. No nos conformemos con el “ésto es lo que hay. Si te gusta lo coges y si no lo dejas”.

Y yo me planteo. ¿De verdad es lo que queremos? ¿Esta es la vida que queremos vivir? ¿Caer en la rutina de un trabajo en el que no disfrutamos, somos infelices, y dejar pasar los años? ¿La aspiración base de nuestra vida laboral será conservar ese trabajo y, con suerte, si cumplo con lo pactado una subida de sueldo? Empleamos muchísimas horas de nuestra vida en el trabajo. Busquemos disfrutar. Podemos ser más felices.

Mostremos aquello que nos hace únicos. Demos rienda suelta a nuestra imaginación. Ser ambicioso e inconformista no siempre es malo. Diferenciémonos. Emprendamos. Propongamos. Compartamos. Veamos el vaso medio lleno. O mejor dicho, veamos medio vaso que podemos llenar y pensemos por nosotros mismos en cómo hacerlo. Os lo aseguro, la sensación de haber contribuido de verdad a llenar ese medio vaso será inexplicable.